Por Martín Fiz
Ya han pasado más de la mitad de las jornadas y las medallas no terminan por aparecer. Los atletas las están buscando pero no asoman por ningún lugar. El panorama se presenta desolador. Se dice que todo se pega menos la hermosura. Esto es lo que está pasando con los deportistas olímpicos españoles desde que el marchador Paquillo Fernández no alcanzara la medalla. Parece ser que los demás no han querido ser más y le han seguido el rastro. Además, Marta se cae cuando le quedaba un suspiro para arañar una chapa y a Mario Pestano le pesa a más que nadie el disco. Viendo la carrera del kilómetro y medio, el “León de Aranda”, Juan Carlos Higuero (si hubiera estado mejor colocado), debiera haber luchado por las medallas pero se “conformó” con un más que buen quinto puesto. Cada vez quedan menos atletas en liza y cada vez las opciones de medalla son menos.
Vamos a ser cautos y a soñar con Ruth Beitia y un bote de más de dos metros. O que los marchadores Mari Vasco, García Bragado, Odriozola marchen a buen ritmo; todo puede ser en una disciplina tan imprevisible como la marcha. Por último (déjenme soñar), esperar que los maratonianos tengan un día milagroso en la última jornada. No quiero ser pájaro de mal agüero pero me da que vamos a volvernos de rositas, es decir, sin ninguna chapa.


