

Por Martín Fiz
Jesús España es el mejor atleta europeo en los cinco mil metros, de hecho es el actual campeón del viejo continente. Este sábado disputará una de las finales más caras para luchar por una de las tres medallas, incluso tendrá que ir a “muerte” si aspira a ocupar un puesto de finalista. Rivales con caché y prestigio no abrirán las puertas de las medallas a ningún espontáneo que se les cuele en la pelea por éstas.
Siendo realista, las opciones de medalla son mínimas pero… ¡Ojo con el de Valdemoro!
Conociendo su profesionalidad y calidad atlética, todo es posible. Tengo fe en un atleta que desborda generosidad, es más, es tan humilde y buena persona que en los grandes acontecimientos pasa totalmente desapercibido. Es como Thor que se acuerdan de él cuando truena. Y ahora en el atletismo español truena. Los atletas de origen africano tienen todas las papeletas para hacerse con las chapas: Kenenisa Bekele, Bernard Lagat, C´Kurui, Tariku Bekele, Moses Kipsiro… Si queremos ver a Españita en puestos de finalistas necesitará, aparte de una genialidad, que la carrera se adecue a sus condiciones, es decir, prueba lenta con final explosivo. No será así ya que los atletas de Kenia y Eritrea impondrán un ritmo fuerte con la finalidad de desgastar a Bekele y Lagat. Estos ya han competido anteriormente en otra disciplina y se entenderá que están cansados. Si fuera así, el de Valdemoro también tiene la capacidad agónica para aguantar tras ellos y probar a coger “cadáveres” en los metros finales.
En el deporte hasta rabo todo es toro, puede pasar lo impensable: caerte cuado lo tienes más fácil o que tu propio compañero te apee en las grandes finales.
Jesús España no será el salvador de nadie pero si quiere estar adelante por una vez deberá preocuparse y ser generoso consigo mismo.
Cambiando de tema, vaya pedazo de actuación de María Vasco y de Beatriz Pascual. María siempre está ahí en la “pomada” luchando por las medallas. En Sydney cogió chapa y aquí ha luchado hasta la extenuación, tanto es así que batió el récord de España (1:27:25). A Beatriz no se le puede pedir más en sus primeros JJOO. Sexta, puesto de finalista, y realizó su mejor marca (1:27:44). Sin querer quitar valor a los registros obtenidos, quiero hacer un comentario. Es muy raro que las once primeras realizasen sus mejores registros. Esto pudo ser debido a que durante la carrera llovió a mares y los jueces prefirieron esconderse en sus paraguas a vigilar la técnica de marchar de los participantes. Es el caso de la italiana Elisa Rigaudo, que más que marchar corría.
El síndrome de la medallitis pesa sobre los nuestros. Siempre lo he dicho, en los Juegos Olímpicos nadie regala nada, conseguir una medalla no es nada fácil. Si nos fuéramos sin medallas, de verdad no pasa nada. No obstante, debo ser crítico y objetivo con algunas cosas que se han visto.
En el aspecto gracioso deciros que los miembros del equipo de Runner’s World somos olímpicos. En Pekín hay una delegación de Cieza reclamando el lanzamiento de hueso de aceituna como deporte olímpico. La competición fue internacional ya que participaban “deportistas” de diferentes paises. Tras los previos: calentamiento, estiramientos, ingerir la carne de la oliva y acatar el reglamento, realizamos los lanzamientos. ¡Toma! Se consiguió una medalla olímpica. El afortunado fue Alex Calabuig que con un lanzamiento 8,17 metros consiguió la plata. Una vez más y después de participar en cuatro JJOO (Barcelona – Atlanta 4º – Sydney 6º y Pekín 4º) tuve que conformarme con diploma olímpico.
Aún a pesar de mi fracaso, las pocas horas de sueño, lo estamos pasando de cojones.
PD: Como buen perdedor que soy, tengo que felicitar al atleta Calabuig por su medalla.