Por Álex Calabuig
Repasemos el listado de los 16 países participantes en la competición de fútbol de los Juegos Olímpicos de Pekín: Brasil, Argentina, Italia, Holanda, Nigeria, Camerún, China, Serbia, Bélgica, Costa de Marfil, Australia, República de Corea, Japón, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Honduras. ¿Dónde está la selección española? ¿Se la ha tragado la tierra?
Después de un par de meses en los que parecía que en nuestro país ya no había paro, inflación, terrorismo, violencia de género o accidentes de tráfico, porque sólo se hablaba de “la roja” con un sentimiento nacionalista que por momentos asustaba, resulta que llega agosto y la prensa, como por arte de magia, presta atención a judokas, tiradores, gimnastas, boxeadores, levantadores de pesas, y resto de deportistas marginados y denostados mediáticamente durante 3 años y 11 meses. ¡Qué curioso! ¿Y por qué no hablan de fútbol? Pues porque nuestra selección ni siquiera se ha clasificado para los Juegos Olímpicos…
Si yo tuviera, por ejemplo, el nivel de la judoka Isabel Fernández (una de las más grandes deportistas que ha dado este país), o del ciclista Samuel Sánchez, o del marchador Paquillo Fernández, cuando me acercaran un micrófono (salvo excepciones contadas) en plenos Juegos, o cuando viniera el político de turno a darme la palmadita en la espalda, les diría: “Por favor, no me falten el respeto y váyanse mejor a alguna playa de Ibiza a preocuparse por el nuevo peinado del futbolista de moda o a interesarse por la silicona de la novia maciza del pelotero pretendido por el Madrid o el Barça. Es lo que hacen durante todo el año, ¿no? Pues anda, váyanse con viento fresco y déjenme celebrar mi medallita con mi familia y mis amigos”.
Y es que nos venden humo constantemente. Nos venden que la máxima hazaña del deporte mundial es ganar la Eurocopa de fútbol 2008, una competición que no hace falta ser muy entendido en la materia para darse cuenta que estuvo altamente devaluada, con un equipo italiano con bajas decisivas y jugadores que no son ni la sombra de los del pasado, una escuadra francesa que a saber cuándo volverá a tener a un Zidane o a un Platini. Por no hablar de Rusia (nos quisieron hacer creer que Arshavin era Maradona, para darle emoción al partido contra España) o de la paupérrima y rácana Alemania.
Nuestra espectacular selección española de baloncesto, campeona del mundo en 2006, fue criticada hasta la saciedad en 2007 por ser “SÓLO” subcampeona de Europa, algo impensable si se hubiera tratado de nuestro equipo de fútbol. Siempre se mima a los que menos lo necesitan y a los que más dinero ganan. ¡Qué triste!
Sea como fuere, el caso es que el hecho de que nuestra selección de fútbol no esté presente en Pekín hará posible que otros deportistas disfruten de más minutos en televisión, radio, prensa escrita e internet. No hay “mal” que por bien no venga, ¿no? Y en cuanto a los aficionados al fútbol de verdad, supongo que tampoco estarán muy preocupados, porque en esta competición sí que están deleitándonos los mejores jugadores del mundo: Messi, Agüero, Riquelme y compañía. ¡A disfrutarlos!