Por Alex Calabuig
Permitidnos el titular sensacionalista, por favor. No es nuestro estilo, pero queríamos gastaros una pequeña broma. María Vasco y Bea Pascual han competido de manera excelente pero no han conseguido los preciados metales. Las dos únicas chapas de España, por el momento, las han obtenido dos miembros del equipo de Runner’s World, en una disciplina muy peculiar, el lanzamiento de huesos de oliva.
Cada año se celebra en Cieza (Murcia) el Campeonato del Mundo de Lanzamiento de Hueso de Oliva, con cerca de 300 participantes, y sus promotores decidieron dar a conocer este deporte por todo el mundo. En los Sanfermines de Pamplona 180 valientes se atrevieron a desafiar a la cinta métrica y a ley de la gravedad. En Munich (Alemania) casi 170 personas lanzaron el hueso y se lo pasaron en grande. Y con motivo de los Juegos Olímpicos de Pekín, una delegación de ciezanos voló a la capital china con un doble propósito: animar a sus dos participantes en los 20 kilómetros marcha (Juanma Molina y Benjamín Sánchez) y seguir promoviendo en el extranjero esta disciplina que aspira a ser olímpica en el futuro. De hecho, ya se envió una carta al Comité Olímpico Internacional solicitando la inclusión de este deporte (a modo de exhibición) en los Juegos. Cristophe Dubi, Director de Deportes del Comité Olímpico Internacional, contestó a la carta amablemente, informando que “solamente la federación internacional que dirige un deporte puede requerir la inclusión en unos Juegos Olímpicos”. Habrá que seguir luchando.
El caso es que en Pekín tuvo lugar la competición del Lanzamiento de Hueso de Oliva. Por supuesto, y según indica el reglamento oficial, los huesos utilizados fueron de oliva mollar “Chafá”, previamente inspeccionados por personal altamente cualificado en la materia.
El concurso absoluto se celebró sin discriminación de sexo y no se permitió lanzar con canute u otro medio que no fuera la boca del concursante.
Como mandan los cánones, también se tuvieron en cuenta los puntos 6, 10 y 13 del reglamento oficial, que reproducimos a continuación:
Artículo 6: “Se considera nulo todo lanzamiento que dé en la pierna de algún viandante o espectador, aunque en este caso el propio participante consideraría si para su propio interés solicita como válido el lanzamiento con el consiguiente beneplácito del Gran Jurado, que para esta solicitud se reuniría en cónclave y decidiría”.
Artículo 10: “En el supuesto de que a alguno de los participantes no les gustase los citados frutos éste podría nombrar a una o varias personas las cuales dejarían los huesos para su perfecta utilización”.
Artículo 13: “Aquellos concursantes que utilicen dentadura postiza se les recomienda que procuren llevarla lo más fijamente colocada, para evitar accidentes o desperfectos de las mismas ya que la organización no se responsabiliza de ellos”.
La única diferencia importante con el campeonato del mundo que se celebra en Cieza fue el recinto en el que se celebró. A diferencia del Huesódromo ciezano de 35 metros de largo y seis de ancho, y con superficie lisa, en Pekín el suelo era más rugoso, con lo cual las marcas se resintieron, ya que al permitirse el rebote de la oliva contra el suelo, aquí “corría” menos. Para que os hagáis una idea, es como jugar al tenis en hierba o superficie sintética y luego hacerlo en tierra batida…
José María Martínez Villa “El Mosqui” (Presidente de la Orden de Caballeros Lanzadores de Huesos de Oliva) y su compañero Antonio J. Santos (Coordinador) se encargaron de que el concurso fuera limpio y deportivo, y de velar por la seguridad de todos. Eso sí, no se efectuó control antidopaje, ya que los organizadores incluso recomendaron tomar dos cervecitas antes de la competición para entonarse un poco.
El “saque de honor” o primer lanzamiento de la jornada lo efectuó el campeón del mundo de maratón, Martín Fiz. A partir de ahí, uno a uno fueron lanzando todos los participantes, incluidos varios atletas chinos, notablemente “verdes” en la materia, y que claramente ocuparon las últimas plazas de la clasificación general.
Al término de la competición, la medalla de oro, con casi 11 metros, se la colgó el Concejal de Deportes del Ayuntamiento de Cieza, Francisco López. La plata fue para un servidor, Alex Calabuig, con el empleo de la técnica rasante (rodillas flexionadas y cuerpo imitando a un ariete), para desmentir los bulos de que los altos lanzaban más aprovechándose de la estatura. De hecho, lanzé desde 1,40 metros de altura aproximadamente, para no aprovechar el 1,90 de estatura que tengo. El resultado de mi mejor lanzamiento fue de 8,17 metros, dejando atrás a Alberto Hernández (7,85 metros), Martín Fiz (en algo tenía que ganarte, ¿no?), Alex “Chocolatito” Fiz, Ana Churruca, Li Xun Wei, Dong Li Ling, etc.
La competición alcanzó tal grado de seriedad que Martín Fiz anulaba sus tiros cortos pisando la línea de lanzamiento, y Alberto Hernández perdió la plata por realizar un nulo tras ajustar demasiado la batida y apurar la frenada en exceso…
Se echó en falta a uno de los atletas inscritos y con posibilidades de acercarse al podio, Maikel Gómez, que alegó problemas estomacales tras una noche de duro entrenamiento. Su entrenador nos asegura que no llegó pasado de forma y que fue una bebida isotónica local la que le dejó fuera de juego.
En definitiva, todo un éxito de esta competición, que tendrá continuidad el próximo 29 de agosto en Cieza, con una nueva edición del campeonato del mundo.
Nuestro compañero de www.marca.com David Menayo, que también participó en el evento, grabó un divertido vídeo del evento. Lo podéis ver en http://jjoo.marca.com/2008/elotrolado.html